Sorpresas te da la vida

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Cada día aprendo algo y la vida no deja de sorprenderme de forma positiva, aunque algunas veces me decepciona.
El tiempo pasa y descubro cómo día a día las sonrisas se suceden en mi rostro, a pesar de esos instantes tensos que todos encontramos en las jornadas.
Hace tiempo decidí dejar atrás cualquier negatividad a la hora de enfrentarme al futuro, a los acontecimientos, a las situaciones. Y desde entonces mi vida se ha llenado de luz. He conseguido un sinfín de días felices, de instantes multicolores y de experiencias alucinantes.


Cada segundo de estos últimos años ha sido una sucesión de momentos mágicos, ha conseguido desligarme de unas cadenas absurdas y dotarme de alas para volar hacia un universo lleno de ilusiones.
No sé dónde me conducirán ahora mis pasos ni si algún día llegaré a replantearme aquellas antiguas metas trazadas de joven, pero de momento me siento afortunada con todo lo conseguido a base de horas de dedicación, trabajo duro y perseverancia.
Siempre lo digo, para llegar hasta aquí he tenido al lado a unas personas que me han acompañado de una manera impresionante. Y nunca me cansaré de decirlo en voz alta.


La amistad se sobrevalora muchas veces, sobre todo al juzgar la posibilidad de que las personas consideradas amigas puedan ayudarte en un momento de dificultades.
Tengo la suerte de contar con amigas de verdad, de aquellas que siempre están a tu lado, a las malas y a las buenas, que me quieren por como soy, con todas y cada una de mis frikadas incluidas, con mis debilidades y flaquezas, con mi forma de ser y sin buscar otra cosa que mi compañía.


Ya no tengo bajones pensando en las personas que un día pasaron por mi vida y no quisieron quedarse ni profundizar ni recuperar la sintonía años después ni me siento sola ni camino por un sendero lleno de espinas en ese terreno.
Cuando me pasan cosas bonitas pienso en ellas, son las primeras a las que les mando las fotos de los e-mails recibidos, de cada mensaje, de cada giro positivo de mi vida. Y son ellas también a las que recurro cuando estoy de bajón. Porque las quiero y me quieren. Y eso es un bien muy preciado para mí, algo que jamás soñé con alcanzar.


Espero conservarlas durante años, tenerlas cerca y poder volver a llamarlas con noticias como las últimas, seguir compartiendo con ellas esa espitada aceleración de mis escritos cuando tengo una idea para una novela, nuestras alucinantes discusiones sobre algunos aspectos de los manuscritos, nuestra relación perfecta.  

¡Feliz día! J

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Aceptar cambios... Ufffffffff

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! A veces me levanto con el pie izquierdo… Creo que hoy es uno de esos días porque estoy acelerada. Suerte que a medida que avanza el día suelo serenarme un poquito para encarar las horas con mejor humor.
La sensación viene de mi ansiedad cada vez que me enfrento a una lectura de las galeradas. Releo el texto y empiezo a verle mil problemas, como si ya no estuviera bien, como si le faltaran tres vueltas, como si necesitara reescribir hasta la última coma.


Y no puedo hacerlo.
Al hablar con otros escritores sé que es algo común porque a medida que escribes evolucionas y poco a poco encuentras nuevos recursos. Además, cuando tengo delante un manuscrito que todavía ha de pasar por varias manos antes de llegar al público gozo del suficiente margen para corregir una y otra vez. Pero ahora ya no me queda otra vuelta, solo puedo aceptar o no las correcciones.


Y tengo vértigo. Es como si soltar la historia fuera un salto al vacío desde un acantilado altísimo con una niebla espesa bajo mis pies.
Mientras releo pienso: ¿Y si esta parte es demasiado repetitiva? ¿Y si cambio los párrafos de lugar? ¿Y si no se entiende? ¿Y si añado diálogo? ¿Y si reescribo?...
Pero acabo por releer, dar mi opinión de las correcciones, cerrar los ojos y dejarme llevar a pesar del amasijo de ansiedades que se acumulan en mi estómago.


No puedo vivir sin ti va a cerrar una etapa, una trilogía llena de emociones, de esperanzas, de lecturas y de personas que me hablan para explicarme sus sensaciones al leerlo. Y quiero que tengáis un final a la altura de vuestras expectativas.
Cuando recibí el archivo me di cuenta de que le faltaban más de seiscientas palabras de mi original. Y yo, con mis frikadas de los capicúas, me rallé buscando esa diferencia. Por suerte no era más que un recorte de la información sobre mis otras novelas que había al final.


Hay algunas frases que he marcado en rojo. De esta novela puedo compartir muy poco con vosotros porque es demasiado fácil  escribir un spolier de las otras dos. Pero sí puedo poneros alguna frase relacionada con el amor…

Amar significa entender, confiar y buscar la forma de superar los errores, aunque sean imperdonables y atenten contra cualquier lógica.



Antes de conocerte pensaba que amar era desear, querer, estar bien con alguien. Pero contigo he aprendido que es algo más profundo, un sentimiento que se te agarra en el corazón y te impide respirar.



Eres incapaz de entenderlo, el verbo amar no entra en tu vocabulario. Es patético y muy triste, listillo. Si no abres tu corazón te quedas solo.


¡Feliz día! J

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Del manuscrito a la librería

7:07 Pat Casalà 2 Comments

¡Buenos días! Esta noche la he pasado sola en casa… Y no he pegado ojo. Era raro, escuchaba al conejo de mi hijo moverse, un mosquito volando en mi oreja, los ruidos de las tuberías, de la madera, de los vecinos… Era como tener a gente en casa, como si no estuviera sola.
Creo que es la primera vez en muchos años que estoy completamente sola en mi casa de Barcelona. Y se me ha hecho tan raro que al final lo ha pagado una larga noche de insomnio.
Espero tener el cuerpo para aguantar de un tirón el día. Si no me adaptaré a lo que venga…


Ayer me pasé un par de horas con las galeradas de NPVST. Para personas ajenas al mundo literario este término suena extraño… Después de mi post recibí muchos mensajes de conocidos preguntando qué significaba y para contestarles he decidido hacer una entrada donde se explique el camino de un manuscrito.
Cuando empecé en esto pensaba que se trataba de escribir una buena historia, mandarla a Planeta y voilà, recibir un contrato de edición al mes. Nada más lejos de la realidad… Recuerdo la primera vez que conté a mi familia mi nueva aspiración literaria. Era septiembre, acababa de mandar el primer manuscrito a Planeta y mi primo me dijo: ¿en Sant Jordi lo vas a tener?


Esa era la forma más sencilla de pensar porque no podía ni imaginar lo que costaría subir el primer peldaño hacia las estanterías de los lectores.
Terminar una historia solo es una parte muy corta del recorrido porque una vez lo tienes viene la peregrinación de editorial en editorial, la montaña rusa de sensaciones mientras te das un baño de realidad. En mi caso tardé trece años en encontrar un sello dispuesto a publicarme…


Y entonces viene la parte editorial. Elegir la portada con ayuda de una diseñadora, entregar el manuscrito (que reviso veinte veces y nunca lo doy por perfecto), recibir las galeradas (son las correcciones en el manuscrito. Normalmente las entregan en Word con el control de cambios activado), releer de nuevo la historia, retornarlo a la editora con mis notas y seguir el proceso hasta que no quedan dudas por ambas partes.
Y cuando parece que ya está, que por fin llega el momento, la maquetadora me manda las pruebas, pensamos juntas los inicios de capítulo, compruebo de nuevo las páginas y se va a imprenta.


Entonces viene la parte más complicada del proceso: vender. En vez de ser ese escritor que termina su obra y empieza una nueva toca invertir tiempo en marketing, preparar un book tráiler, contestar entrevistas, hablar con blogs, tener presencia en las redes sociales y cruzar los dedos para que el libro guste, enfrentándome a reseñas de todos tipos…

¡Feliz día! J  

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Con las galeradas de No puedo vivir sin ti

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Abrir el correo esta mañana y encontrarme las galeradas de NPVST es de las mejores alegrías de la semana. Tengo trabajo por delante, uno maravilloso y lleno de sonrisas. Relectura teniendo en cuenta las correcciones, reconectar con los personajes, fijarme en los fallos, valorar los cambios sugeridos… Y quizás lo más agridulce, decirles adiós a esta pareja, poner el punto y final, dejar de corregir y permitir que la novela vuele, algo dificilísimo porque nunca estoy del todo convencida, siempre me parece que le falta una vuelta, un cambio, un giro…


Cuando termine me quedará cruzar los dedos para que el final os guste.
Para mí No puedo vivir sin ti es la novela más intensa de las tres. La maldad del antagonista va en aumento, su forma de herir a nuestros protagonistas es cada vez más incisiva y los acontecimientos se precipitan por culpa de varias decisiones.
Me gusta esta historia porque el final es el que escribí hace tiempo, cuando CDTEAT iba a ser una única novela. Aunque he de admitir que me costó mucho acabarla.


A veces pienso que fue por la necesidad de mantenerla conmigo, de no abandonar ese mundo creado por mi mente, de seguir conectada a Fort Lucas y a un grupo de personas que a mí me llenaron de sensaciones maravillosas.
Cuando la planteé me enfrenté a varios deberes. Debía cerrar todas las subtramas. Debía buscar un final bonito. Debía explicar las razones de nuestro malo. Debía exponer cómo termina la parte de Caruso. Y, sobre todo, debía dar un giro a algunas de las situaciones.


Era un reto importante. Por eso esbocé un trazo un poco zigzagueante hacia la meta, buscando soluciones parciales para converger en una línea argumental que nos llevaría a una situación extrema. Se trataba de ir cerrando tramas, de darle una visión diferente, de decir adiós con un final inesperado, pero acompañado de un epílogo lleno de explicaciones y de plantear la posibilidad de seguir con la serie, aunque fuera con otro de los personajes, porque esta trama queda total y absolutamente cerrada.


Cuando me faltaban unos veinte folios para el final me bloqueé. Una tarde de afterwork con los compañeros de trabajo funcionó de catalizador para decidir que iba a escribir tres novelas más, con personajes nuevos y otros que ya formaban parte de la historia. Así que empecé CEST y dejé relegado el final de NPVST hasta que encontrara el tono.


Esa sensación de no haber perdido la atadura con Zaclia me ayudó a terminar la última de la trilogía y a decidir quién protagonizaría las tres nuevas entregas de la serie. A día de hoy están acabadas las tres, pero todavía no tengo contratos de edición, así que están guardadas en mi disco duro… ¿Os apetece tentar la suerte y adivinar quiénes son los protagonistas de las dos siguientes? CEST y MVST… Los de la última CDSFYST todavía no forman parte de los personajes…

¡Feliz día! J

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Puntos de vista

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! El calor de este fin de semana ha sido mortal, aunque yo tengo un termostato interno diferente al de muchísima gente porque no lo noto de forma tan exagerada como el resto de mi familia.
Hoy me levanto con mucha energía y deseos de encarar la semana con ilusión. Hay mil instantes mágicos en mi vida últimamente y quiero retenerlos todos en un tarrito de cristal para que se conserven para siempre en mi memoria.


Este fin de semana han salido dos reseñas de Un día más sin ti en la revista Comentamos (enlace). No puedo decir que les haya encantado la novela, pero sí que han encontrado algunos puntos fuertes.
Bryan es uno de los personajes nuevos en esta entrega. Es una persona increíble, con una forma de actuar muy parecida a mi idea de hombre ideal. Aunque mi preferido de esta serie es y siempre será Swan.


Es curioso cómo la construcción de las historias tiene esas opiniones tan dispares. Dick Sullivan sigue despertando suspicacias. Y como dicen en estas dos reseñas, es complicado entender que el ejército y la policía no le encuentren, pero aparte de que muchas veces la realidad supera la ficción (hay muchos más casos de los que nos imaginamos con una situación parecida), aquí nos encontramos con un hombre con un coeficiente intelectual muy superior a la media, metódico, sistemático, analítico y con un gran dominio de la informática.


En realidad es lo más importante de la trilogía, ese acoso persistente de esta persona a la familia Nelson, su forma de meterse en sus vidas, las ideas cada vez más incisivas que tiene para hacerles daño sin usar más que un ordenador, un  móvil o información susceptible de convertir sus vidas en un infierno.
En cuanto al lenguaje… Mi hija de dieciséis años habla así. El grupo de amigos de esa edad está basado en muchas de las conversaciones que he escuchado durante un tiempo del grupo de amigos de mi hija. Y Zack, que tiene veintiocho, lo creé con la aportación de mis compañeros de despacho. La gran mayoría tiene esa edad y su forma de expresarse es parecida. Aunque en la vida hay de todo.


Sin embargo me siento halagada con sus palabras porque cada día me doy más cuenta cómo cada uno interpreta las historias según su punto de vista y cómo es imposible despertar las mismas sensaciones.
A medida que comparto lecturas con mis compañeras, descubro que cada una tiene una lógica diferente y unos puntos de vista que no siempre convergen.
Mi gran emoción del fin de semana ha sido estar entre los más leídos de Nubico con Un último día conmigo (enlace). Os dejo la foto porque estar delante de Ruiz-Zafón no pasa todos los días…

¡Feliz día! J

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Casi fin de semana...

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Viernes, calor, fin de semana maravilloso por delante, ideas, lecturas, personajes, amigas, llamadas, conversaciones, sol, mi nuevo Kindle… ¡Hay demasiadas cosas emocionantes en perspectiva para no sonreír como una tonta!
Ayer me llegó un regalo de cumpleaños tardío, un Kindle Paperwhite chulísimo con su funda, su cargador y su luz en la pantalla. Estoy emocionada porque mi antiguo Kindle estaba para el arrastre, era muuuuuy viejo y necesitaba un cambio.


Mi inspiración lleva un tiempo errática, con ideas que se frenan y aceleran sin dar tiempo entre ellas para coger el ritmo de antes. A veces tengo la impresión de que no escribo, de que no lograré pasar el ecuador de las historias, que se quedarán varadas en la nada. Luego releo lo que tengo y me doy cuenta de que en una semana he logrado redactar más de quince mil palabras, veintisiete folios, casi cinco capítulos y al leerlos descubro que no está tan mal.
Es bonito vivir este momento de mi vida porque está lleno de emociones intensas, de instantes deseados y largamente pospuestos, de alegrías y sonrisas.


A veces camino por lugares que me traen reminiscencias de alguna novela porque ahí escribí una escena. Al cerrar los ojos la saboreo, siento otra vez crecer en mí esa maravillosa sincronía con los personajes, como si se instauraran en mi mente para llenarme de sentimientos e instantes.
Escuchar una canción de una de las bandas sonoras de una historia en la calle, al entrar en un bar, en la radio o en cualquier lugar me arquea los labios hacia arriba para irradiar la mayor de las sonrisas al pensar en mi historia.
Incluso a veces me topo con alguna escena en la calle o en una película o en otro libro que me transporta a una escrita por mí y no puedo evitar sentirme atrapada en un mundo lleno de intensas emociones.


Sin ir más lejos, ayer tuve un instante de conexión con Julia y Zack tras buscar información sobre la próxima temporada una de mis series fetiche y acabé releyendo una parte de No puedo vivir sin ti para revivir ese momento, esa esencia, esa intensidad de sensaciones que me embargaba al escribirla.
Queda poco para sacarla a la venta, en apenas tres meses llegaremos al final de la trilogía y se descubrirá el porqué de muchas acciones de los personajes. Para mí es la mejor de las tres, tiene ingredientes de una intensidad importante y consigue desvelar muchísimas incógnitas.


Aunque quizás haya sorpresas de última hora… Por suerte tenéis un epílogo y en él hay la emoción necesaria para dejar la trama cerrada, sin cabos sueltos.
Acabo de terminar la lectura de una novela que me ha gustado y me ha hecho pensar, pero me ha faltado emoción en el final. Es bonito, como debe ser, con la pareja feliz, pero para mí le faltaba chispa.
¡Feliz día! J

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Emociones

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! El calor abrasador sigue ahogando las calles de Barcelona. Es asfixiante, pero a mí me gusta más el calor que el frío, la niebla o la lluvia.
Ayer tuve una preciosa conversación con una amiga. Cuando pronuncio esa palabra se me llena la boca con una ilusión intensa, dándome cuenta de su significado, de los años trascurridos desde que me parecía un sustantivo hueco en mi vida.


Amiga. Ufff, ese concepto se me escapaba de joven, cuando lo único importante para mí eran esas historias que llenaban mi cabeza de mil sensaciones, de mil ideas, de mil personas que no conocía, pero me parecían reales.
A veces necesitaba quedarme quieta, cerrar los ojos y respirar para ver cómo enfrentaba las emociones que me invadían sin previo aviso. Eran como un huracán que arrasaba con mi serenidad, como si de repente mi cuerpo fuera presa de un amasijo de sensaciones ajenas al momento.


Tenía una empatía demasiado arraigada con los protagonistas de las películas, series y libros que devoraba sin recuperar el resuello, enganchada a las páginas de las novelas sin despagar los ojos de las mágicas palabras que me engullían en un remolino de emociones. Y a veces pensaba en ellos, en mis historias particulares, aquellas que me inventaba cada noche antes de sucumbir al sueño, y esas sensaciones se expandían por mi cuerpo como si fueran un veneno para mi serenidad, como si no les importara el momento o mi realidad.


En esa época no sabía cómo centrar esa maraña inconexa de sentimientos ni cómo encarar la necesidad de mi mente de darles vida a las historias leídas o inventadas. Porque a veces me detenía en medio de una clase, de una conversación, de una cena, de cualquier instante y algo me recordaba a aquel personaje varado en una página de un libro, de una pantalla o de mi imaginación. Y necesitaba saber qué le pasaba, materializarlo para agarrar su mano y hacerle mil preguntas, convertirlo en mi verdadero amigo y pasear con él por mi realidad.


Lloro con facilidad al leer o ver películas, de emoción, de tristeza, de empatía, de felicidad. Siento cien veces más que los demás. Me cuesta no hacerlo. Pero durante demasiados años no sabía cómo contener ese mundo de emociones. Hasta que decidí internarme en mis mundos paralelos, dejarlos salir en un folio de Word, formar palabras, frases y párrafos llenos de significado, cargándolos de esa carga emocional que me ahogaba.


Os quiero dejar la reseña que la administradora del blog Tesorera de libros publicó ayer sobre Cada día te espero a ti (enlace). Poco a poco la web se llena de opiniones, de reseñas, de personas que hablan acerca de Julia y Zack, de Fort Lucas, de Swan (aixxxxx, mi Swan), del Maggi’s, de esa historia que me arrebató el alma durante demasiado tiempo, llevándome a Texas con mil emociones.

¡Feliz día! J     

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Superar los obstáculos

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Estoy sumergida en una nueva lectura y en mi historia. Leer y escribir son mis actividades preferidas porque me llenan de emociones disparando mis sonrisas en cualquier momento. También me hacen llorar a veces, cuando escribo o leo una escena emotiva.
Hay algo que me impacta cada vez más. A medida que voy leyendo obras de distintas editoriales me quedo alucinada. Da igual el precio del ebook (ahora leo uno que vale 9,49) o lo grande que sea la editorial, en todos ellos hay faltas de ortografía o gramaticales. Posesivos, pronombres y verbos sin acento (mí, tú, él, vendió, jugó…), palabras mal escritas, faltas graves y otras menos graves, falta del “de” en el de que…


Sé que en mis novelas sucede también y eso me da rabia, pero después de ver que pasa en todas ya no me importa tanto. Yo tengo una corrección menos estricta que las editoriales grandes, ya que ellos disponen de medios para pasar por varias manos antes de llegar al público, en cambio en mi caso solo pasa por dos, las mías y las de la correctora.
Decir que soy un hacha con la ortografía sería faltar a la verdad. De niña no podía escribir un folio sin que la profesora gastara medio boli rojo en la corrección. Pero cuando crecí luché con uñas y dientes para superar la dislexia, estudié las normas, me propuse mejorar cada día y al final conseguí ser capaz de encontrar las faltas de los demás.


A veces, cuando descubro esas erratas me quedo alucinada porque al echar la vista atrás recuerdo esa sensación de inseguridad que me producía la disgrafía. Todavía ahora, al escribir a mano, sin la inestimable seguridad que ofrece un corrector de textos, sigo sintiéndome insegura, con la sensación de que voy a escribir mal.
Tras escuchar a mis profesoras mil veces afirmar que era incapaz de escribir de manera correcta y que nunca lo conseguiría, quemé mis cuadernos llenos de faltas en una hoguera de San Juan. Tenía los ojos cerrados, con las lágrimas quemando en su interior y mis sueños hechos trizas. Porque cada una de mis ilusiones contemplaba la posibilidad de dar vida a mis historias en el papel algún día y acababa de claudicar ante lo imposible de esa idea.


Desde el día de la hoguera se terminó escaparme con mi libreta los fines de semana a aquella roca de Calella de Palafruguell donde dejaba volar mi imaginación, sentarme en la soledad de mi habitación dispuesta a soñar despierta, evadirme de las clases para inventar poesías, historias, relatos…
Hasta que cumplí treinta años… Por fin tenía parte de mis sueños cumplidos. Me casé joven, tenía un niño y una niña, una carrera universitaria, un trabajo y solo me faltaba convertirme en novelista, vivir esa ilusión infantil. Y entonces luché contra viento y marea para superar la dislexia, para aprender a escribir, para dominar las normas ortográficas, para llenar las hojas con mis historias.
Sí, podía escribir. Veintidós novelas después sé que mis profesoras no tenían razón. Así que valió la pena.

¡Feliz día! J

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La magia de los libros

7:07 Pat Casalà 2 Comments

¡Buenos días! El calor se ha instaurado en Barcelona llenándome de asfixia durante las horas diurnas. Por suerte en la oficina gozamos de un perfecto aire acondicionado, mi casa es muy fresca y tengo la suerte de contar con una piscina a la que ir algunas tardes.
Ayer cambié radicalmente mi idea de pasarme las horas libres encerrada en casa escribiendo. Esta vez voy a escribir despacio (lo digo muy en serio). Quiero dar cabida a la lectura, al sol, a los paseos a la luz del ocaso, a las conversaciones largas y a las relaciones con mis amistades. Creo que necesito regresar a un lugar donde pueda abarcar otras actividades aparte de mi frenética necesidad de aporrear las teclas.


Cierro los ojos y recuerdo la visión que tenía de niña de los escritores. Me parecían dioses, personas superiores, seres encerrados en un cuarto aislado donde daban salida a sus ideas para crear magia. Porque para mí los libros eran eso, una sucesión de encantamientos que me trasportaban con la mente a otro lugar donde me convertía en una heroína que surcaba el mundo con las emociones a flor de piel.
Cada noche me dormía soñando convertirme en uno de esos especímenes que lograban arrancarme sonrisas, lágrimas, ansiedades, ilusiones y esperanzas. Quería ser capaz de dotar las páginas de sentimiento, crear personajes con carácter definido, enredarme en las tramas, dejar volar mi imaginación más allá de los confines conocidos.


Mis historias poblaban esa mente hiperactiva de siempre, me alejaban de la gente, me poseían, me llenaban la cabeza de sensaciones, de ansiedades, de desventuras, de la emoción de ser parte de una historia y conseguir dirigir sus hilos.
A veces esa imaginación traspasaba los límites para poseerme de una forma demasiado real, como si pudiera ser parte de mis invenciones. Soñaba despierta, me convertía en esa protagonista que presidía mi inspiración y actuaba extraño. A veces demasiado.
Con los años asenté cada una de mis capacidades, conseguí dejar para el papel las historias inventadas y vivir mi vida con la emoción que merecía, centrando mi realidad, encuadrando cada uno de mis mundos en su lugar, sin interferir entre ellos más allá de unos límites.


A medida que avanzo en esta profesión descubro que nada es como me lo imaginaba. Los escritores somos personas corrientes, con vidas, familias, trabajos, ilusiones, angustias y esperanzas. Somos de carne y hueso, no hacemos magia, solo intentamos dotar las palabras del hechizo necesario para traspasar el papel y llevar al lector a vivir la aventura que ocupa nuestras mentes de forma obsesiva durante un tiempo.
Ayer salió una reseña de Un día más sin ti a la que temía (enlace). Emma, del blog Historias de algodón, fue una de las lectoras a las que Julia no le cayó bien, bastante crítica con CDTEAT y con muchos peros… Igualmente cuando la editorial me propuso mandarle la continuación decidí arriesgarme porque en la vida hay que escuchar y entender que cada uno tiene su forma de pensar, aunque duela a veces y no sea el mismo que el mío. Valió la pena. Aunque no le haya encantado parece que le ha dejado la intriga para seguir leyendo la última parte de la entrega y ha encontrado algunas cosas positivas.

¡Feliz día! J

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Un año más...

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Ha sido un fin de semana completo, de aquellos que se llenan de momentos y sonrisas.
El calor ha sido una constante, mis ansias por darle vida a la nueva historia demasiado intensas y he necesitado de una alta dosis de autocontrol para pactar unos límites con mi mente porque si fuera por ella ya habría terminado más de la mitad de la novela. Y quiero ir despacio, saborear cada recodo, pintar una trama creíble…


A veces me detengo con una extraña sensación en el estómago. Suena el despertador un lunes por la mañana, abro los ojos y pienso: «otro lunes, un día más de rutina, volvemos a empezar…», pero luego regresa a mi cabeza la historia de Aladi e Isabelle que va tomando forma, sus personalidades, su forma de sufrir, cada una de mis ideas, y sonrío. Porque soy capaz de abrazar la ilusión de traspasar la línea entre mis dos mundos y perderme en  una aventura sin igual.
Es mi escape a la rutina, mi forma de descubrir cómo puedo viajar con la mente, de tener una vida paralela donde lo único importante es dejar volar la imaginación.


Ayer fue mi cumpleaños. Es un día que suele encantarme porque mi vida es suficientemente feliz como para sonreír ante la llegada de un nuevo año. Tengo todo lo que deseo y no necesito más. Aunque esta vez estoy siguiendo uno de mis propósitos y me costó un poco pasar el día sin probar la tarta de chocolate o el maravilloso banquete que preparó mi madre. Y he decidido posponer la celebración a otro día, a cuando haya logrado mi meta y pueda plantearme un día de dispendio.


Cada día doy gracias por estar aquí, por tener a mi familia cerca, por haber conseguido amigas de verdad a mi lado, por caminar con ellas, por tener tantas novelas a la venta, por las lectoras que me mandan preciosos mensajes, por mi trabajo… Podría seguir con una lista muy extensa de ilusiones alcanzadas para simplemente decir que me siento feliz y realizada.
Llegar aquí no ha sido fácil, ha habido instantes de ansiedad por desear lo que no debía y necesité una fuerte dosis de energía para cambiar mi forma de pensar, de sentir y de abrazar la emoción de vivir cada instante con la chispa de emoción requerida.


Recibí más de trescientas felicitaciones por Facebook, incontables por WhatsApp, por Instagram, por mail, por mensaje, por chat, por Twitter… ¡Es emocionante! ¡Gracias por hacer de ayer un día tan memorable!

¡Feliz día! J

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Vuelta a la batalla

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Llego al final de la semana laboral con un millar de momentos que guardar en la memoria, la ilusión de un fin de semana por delante y la celebración de mi cumpleaños.
Cuando decidí seguir mis propósitos lo hice con la fuerza de voluntad que suelo mostrar, aunque los últimos tiempos se había escurrido por una alcantarilla porque no era capaz de seguir en la brecha durante el tiempo suficiente para lograr mi meta.


Conseguí una parte importante de los propósitos, todavía disfruto con esa realidad cada día, sin perder la sonrisa ni la emoción de caminar por un lugar lleno de inmensas sonrisas felices. Pero me faltaba decisión para alcanzar otro de mis deseos.
Necesitaba centrar la mente, alejar los mil inputs que me llenaban la cabeza con pensamientos e ilusiones, dispersándola. Debía buscar la forma de rebajar las intensas emociones que me asaltaban al haber logrado una parte importante de mis sueños para seguir luchando por ellos.


Aunque parece contradictorio mi cabeza funciona mejor con una historia a la que darle vueltas, suele ser más templada si crea, teje, concibe y busca giros en una trama que cuando tiene demasiados objetivos. Siempre he tenido un cerebro hiperactivo, la idea de hacer solo una cosa a la vez o de la inactividad mental me crea ansiedad.
Terminé con la corrección de LB, releí y corregí NDDB, vi varias series y películas y me leí un par de libros. Eso me ayuda a encontrar el camino. Y llegué a ECDA, una idea ambiciosa, llena del misterio de antaño, una historia de amor, intriga y acción.


No sé si la terminaré ni si conseguiré pasar de las treinta o cuarenta páginas, pero tengo muchos deseos de trabajar en ella, de llenarla de escenas, de darle vida, de sumergirme en la mente de Isabelle y de Aladi, de crear laberintos donde sea difícil llegar a su corazón y de intentar volcar en los folios cada una de mis intenciones.
Por fin vuelvo a estar en la brecha, montada en la vagoneta que circula por una montaña rusa de emociones, tramas, instantes mágicos, otros demasiado inquietantes… Espero culminar el sendero con éxito, encontrar la forma de llevar a mis dos nuevos protagonistas a ese final que tengo en mente y encontrar esa sonrisa diaria que consigue hacerme soñar en imposibles.


Os dejo la reseña de Un día más sin ti que Ismerai ha publicado en su blog Crescendo books (enlace). ¡CUIDADO HAY UN SPOILER PARA QUIEN NO HA LEÍDO CADA DÍA TE ESPERO A TI! Para ella la parte de Dick carece de realismo. Para mí Sullivan es un personaje capaz de borrar sus huellas gracias a su inteligencia superior, a que es metódico, a que planea cada paso con esa mente analítica capaz de prever cualquier contratiempo. Es parte de su personalidad, por eso logra descubrirlo todo y ser un personaje capaz de entorpecer la vida de los personajes.


En cuanto a Zack… Quizás sí tiene un punto de inmadurez como apunta Ismerai, pero mi intención al crear esa trama fue hacerle sentir sobrepasado con la situación, tanto que ha de tomar decisiones que luego le pesan y es incapaz de aceptar. Por eso cambia de opinión en algunos momentos y no logra seguir en la brecha de esas decisiones. Su intención es proteger a sus seres queridos, encontrar la forma de mantenerlos con vida.

¡Feliz día! J

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Gustos literarios

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Ayer terminé el libro que empecé anteayer (sí, a mí los libros que me gustan me duran un suspiro y los devoro aunque tenga que estar despierta toda la noche). Me gustó, decir lo contrario sería faltar a la verdad, pero todavía estoy impactada por la historia y, sobre todo, por el final.
Decir que es triste se queda corto. Empecé a llorar a las siete de la tarde y no paré hasta las doce y media, cuando puse el punto y final.


No disfruté de la lectura porque a mí las historias tristes me afectan demasiado. Ojalá en la sinopsis hubieran anunciado de alguna manera que no era una novela romántica sino un dramón de aquellos que te dejan el corazón encogido.
Una de las grandes virtudes de la romántica es que siempre acaba bien y cuando cierro las páginas del libro (en sentido figurado porque lo que realmente apago es el Kindle), me quedo con una sonrisa feliz, con lágrimas de emoción positiva, con la sensación de que al final todo se arregla.
Respeto mucho los gustos de la gente, pero este es el mío. Cuando voy al cine, leo un libro o veo una serie de televisión quiero un final feliz, me niego a estar como ahora, dándole vueltas a esa historia que me ha dejado un regusto amargo.


La vida tiene mil momentos duros, hay que hacer frente a problemas, lidiar con problemas y aunque la mía es fabulosa, mi intención a la hora de leer, de ver la tele o de ir al cine es descubrir cómo la imaginación nos puede llevar a un lugar donde todo es posible y encuentra una solución.
No recomendaría el libro porque me dejó una angustia que todavía me acompaña. Entiendo que retrata una realidad, pero es muy duro y pasarme cuatro horas llorando a lágrima viva mientras leía por pura tristeza y no por emoción bonita, es algo que detesto.


Y sí, continué leyendo porque en ese instante ya no podía soltar el libro… Necesitaba saber el final, ver si un milagro lograba arreglarlo. Y encima me quedé sin epílogo… Ya que la historia es tan dura, la autora podría haber puesto un salto temporal para enseñarnos a los personajes unos años después con las heridas cicatrizadas.
En fin… No voy a dar el nombre del libro porque no es malo y sigo defendiendo que mi opinión es subjetiva, ya que responde a mis gustos personales.


Solo mencionaré que, tal como expliqué ayer, me sorprendió muchísimo la corrección de este libro. A ese (h)echar la cabeza hacia atrás se le sumó una palabra con la que flipé. Aprehensivo en vez de aprensivo. Ambas existen, pero es incorrecto usar la primera para designar a alguien escrupuloso, que siente aprensión o miedo infundado o excesivo a sufrir daños o enfermedades, ya que aprehensivo significa que es capaz de aprehender (asimilar inmediatamente, llegar a entender).
Ayer salió una reseña preciosa de Cada día te espero a ti en el blog El mundo de la fantasía (enlace). Cristina habla acerca de los personajes, de que la historia le ha parecido adictiva, de cuánto le ha gustado. ¡Qué bonito es leer estas opiniones!

¡Feliz día! J

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