Efectos retardados

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! A veces me despierto con resaca tras unos sueños muy movidos. Me he pasado casi toda la noche en vela por culpa de mis alborotados sentimientos. ¡Malditos sean! Pero hoy me he despertado dispuesta a cortar por lo sano con aquello que me duele y no dejar que se me caiga encima.
Tengo un problema de que soy de efectos retardados y a veces las cosas no las enfrento cuando suceden. Ayer me pasó eso, estaba enfrascada en una escena complicada, dándole vida a un momento muy importante de la novela y tenía todos mis sentidos en los personajes. Por eso cuando recibí un chat con un mensaje no lo procesé.
Seguí escribiendo, sin pararme a pensar en esas palabras, incluso seguí escribiéndome con el destinatario como si nada pasara. Y más tarde hablé con otra persona involucrada. Pero seguía sin reaccionar.


Hasta que llegué a la cama…
Entonces las palabras se me clavaron en el corazón. Me dolió muchísimo. Empecé a darme cuenta del alcance de esas frases. Fue como si todo mi cuerpo recibiera una descarga de realidad. Es posible que mi mente tenga ese extraño mecanismo que la evade de los dardos envenenados mientras procesa otras vidas, otro lugar, otro mundo.
Fue la oscuridad la que me golpeó de repente, robándome la respiración. Darme cuenta de que después de luchar con uñas y dientes por unas personas me dan la espalda de esa manera fue desgarrador. Necesité unos momentos para evitar que las lágrimas me llenaran los ojos. Pero no lo logré.


En fin. La noche se ha alargado con una sucesión de ideas que me daban vueltas. Porque a veces los actos muestran el interior de las personas y acaban por descubrir qué les mueve.
Y como soy una tonta sentimental este tipo de exclusiones consiguen herirme muchísimo.
Por suerte la mañana se llenará de luz. Porque mi vida está llena de personas que sí me quieren y es reconfortante estar a su lado. En realidad estos disgustos sirven para saber con quién puedo contar de verdad. Así que prefiero tenerlo claro, aunque sea mediante golpes.
Mi único problema es esa falta de proceso en el momento adecuado. Pero a veces es mejor, porque en caliente quizás hubiera reaccionado de otra forma y ahora tengo claro quiénes son mis verdaderos amigos y en quién puedo confiar. Eso es algo bueno.


Acabo de encontrar una reseña de Cada día te espero a ti en el blog Las hojas del desván (enlace). No está mal, en conjunto es interesante la opinión de Jud y me ha hecho sonreír, recuperar el humor y descubrir hasta qué punto la vida está llena de momentos geniales.
Mañana os cuento más cosas porque ahora tengo que ir a desayunar, avanzar en la lectura actual y prepararme para hacer frente al día con esa sonrisa que por suerte no se me borra.

¡Feliz día! J

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De Fort William a Portree (isla de Skye)

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Ayer fue un día de decisiones importantes y estoy feliz de haberlas tomado. Pronto voy a poder compartirlas con vosotros, pero todavía no, antes han de pasar unas cuantas cosillas… Aunque he de decir que me hace muy feliz porque al fin he cerrado 2017 en temas de publicaciones.
Nuestro viaje por Escocia estuvo lleno de problemas, frío intenso y un sinfín de kilómetros en coche, pero también me sirvió para desconectar, descansar y no hacer otra cosa que pasarlo bien. No me llevé el ordenador. Es la primera vez en mi vida que viajo sin él y fue una experiencia genial.


Nos despertamos en Fort William acompañados de la tormenta incesante. Teníamos dos horas y media de trayecto hasta Portree, en la isla de Skye. A la hora de decidir ruta no dudamos, ya que la idea de elegir la carretra de la parte de abajo nos seducía un montón, así que tiramos por allí ya que a nuestro entender es la más bonita.
He de admitir que el camino fue espectacular, con varios lagos impresionantes y laderas yermas, con colores de diferentes tonalidades de marrón. Era un paisaje que parecía sumergirte en otro mundo. Me encantó.


La única pega fue que al llegar al muelle para tomar el ferry que nos debía dejar en la isla de Skye lo encontramos cerrado por el temporal. El mar estaba bravo, lleno de olas y con resaca.
Nos quedamos un poco hechos polvo ya que la única manera de ir por la otra carretera era regresar a Fort William y llevábamos dos horas de viaje…
La verdad es que parecía que el karma nos odiara porque todos nuestros planes se fundieron en la nada. En Escocia en invierno se hace oscuro a las cuatro de la tarde, por eso habíamos madrugado y resultaba que no íbamos a poder aprovechar las horas de luz.


El cambio de ruta nos llevó tres horas más. Por el camino paramos en el Eilean Donan Castle, un castillo alucinante. Hacía un viento huracanado que nos impactaba en la cara, pero bajamos y caminamos por el puente de piedra que lleva hasta él. ¡Me encantó!
Tras una sesión de fotos bastante larga retomamos el viaje para llegar cuanto antes a Portree y poder instalarnos en el hotel.
La carretera nos llevó a un puente que une la isla con la parte peninsular. Es una construcción de hierro increíble.


La isla de Skye es famosa por sus acantilados, su naturaleza, sus cascadas… Estábamos emocionados de estar por fin en ella y pusimos rumbo a Portree lo más rápido posible, atravesando nuevos lagos, nuevas laderas, nuevos paisajes emocionantes.

¡Feliz día! J

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Stirling y nuestra mala suerte

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Es imposible que me pase algo más… Esta ha sido la frase estrella de mi viaje familiar por Escocia este puente y es que, como dice mi hijo, ¿a quién se le ocurre elegir ese destino en diciembre?
La verdad es que a pesar del gafe ha sido un viaje precioso, con mucha camaradería entre la familia, momentos para charlar los cuatro con esa capacidad del tiempo compartido que nos ayuda a encontrarnos a pesar de la distancia que la edad de mis hijos crean en nuestra relación familiar.
Me ha encantado Escocia. Su gente, sus paisajes, sus castillos, sus cementerios… Ha sido como viajar en el tiempo, como si por unos días me convirtiera en Claire y pudiera conocer a Jaime, como si pudiera atravesar las piedras para descubrir las Tierras Altas de la mano de un verdadero escocés…


Volamos con Vueling con el consiguiente retraso (con esta compañía siempre me pasa igual…). Teníamos el vuelo a las ocho de la mañana, tras un madrugón épico, aunque no salimos hasta casi las nueve. Hacía un frío de mil demonios y estábamos cansados, pero por fin llegamos a Edimburgo una hora después de la que debíamos.
El choque climático fue durillo.
Teníamos un coche alquilado con Europcar y la verdad es que no nos podemos quejar de haberlos contratado porque fue una transacción muy rápida y acabamos con un vehículo casi nuevo. Los primeros momentos fueron caóticos. Conducir por el otro lado, coger las rotondas al revés…  Pero mi marido no tardó en cogerle el tranquillo.
Nuestra primera parada fue Stirling. Hacía frío, llovía, pero el paisaje no tenía desperdicio. Comimos en un pub con una pinta increíble y fue uno de los mejores lugares del viaje. Miraré si encuentro el nombre… La visita al cementerio y al castillo nos gustó mucho, aunque el tour gratis era en inglés y la chica hablaba tan rápido y con un inglés tan cerrado que apenas la entendíamos.


Nos subimos de nuevo al coche para poner rumbo a Fort William, donde teníamos el hotel para dormir. Nos habíamos traído un Tom Tom go desde Barcelona para no perdernos, pero a mitad de camino, cuando el cielo estaba completamente oscuro y acompañados de una lluvia infinita, se murió. No lo entendíamos, estaba conectado al encendedor del coche… Tras dar varias vueltas a la situación descubrimos que el cargador no funcionaba.
No sabíamos dónde estábamos ni teníamos ni idea de cómo llegar, ya que el plano que nos dieron en el aeropuerto no servía de nada.


Paramos en una gasolinera, donde nos ayudaron a orientarnos y conseguimos volver a tener el navegador en marcha gracias a varias ideas conjuntas: conectarlo a una batería externa que llevábamos con cuatro cargas. Por suerte yo llevaba un cable que funcionó y paramos en la primera tienda que vimos en el camino para comprar un enchufe de mechero de coche y conseguir cargar el navegador el resto del viaje.
Ha salido una reseña preciosa de Un último día conmigo en el blog Estoy entre páginas (enlace). Es bonito saber que mis historias llegan a los corazones de otras personas.
¡Feliz día! J

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Cerrado hasta el lunes 11/12/17

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Voy a dejar el blog cerrado hasta el lunes para pasar un puente en familia. Me apetece muchísimo descansar, tener unas conversaciones de esas que solo se consiguen cuando estamos los cuatro juntos y alejados de la vida cotidiana, descubrir nuevos lugares y no parar de sentir la fuerza de la unión familiar.
Quizás al regresar pueda daros noticias interesantes. Las decisiones por fin están tomadas, ahora solo queda terminar de finiquitarlas para anunciar cosas interesantes.
A veces hay que replantearse las expectativas para llegar a una conclusión lógica y perfecta.
Espero que me acompañéis en las nuevas aventuras literarias porque vuestro apoyo siempre es una fuente de inspiración para mí.
¡Feliz día! J



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De reseñas y sorteos

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! El frío ha capitaneado nuestro fin de semana en la montaña, las bajas temperaturas han sido intensas y todavía no me he repuesto del frío. Pero por suerte la chimenea me encanta y poco a poco aprendo a encender fuegos perfectos para entrar en calor.
Últimamente se suceden las reseñas de mis libros y consiguen hacerme muy feliz porque eso significa lecturas. Es la finalidad de escribir, que la gente me lea para descubrir las aventuras de mis personajes.


En el blog Los secretos de Hereina (enlace) la administradora explica un poco acerca de una novela que para mí es importante e intensa, Dúo. Fue una experiencia increíble escribirla, la tarea de documentación me llevó a encontrar muchos hilos de los que tirar y a crear una historia diferente. Quizás es cierto que en la parte Iris-André hay un flechazo rápido, pero muchas veces la realidad supera la ficción porque eso es exactamente lo que le sucedió a una amiga tras prepararle una cita a ciegas. Y ahora está felizmente casada con el destinatario de esa cita.


Paola ha escrito acerca de Un día más sin ti en Entre Metáforas (enlace). Es cierto que Julia es inmadura en algunos aspectos pero, ¿quién no lo es a los diecisiete? Las chicas de esta edad suelen encontrar la madurez en algunos aspectos de su vida y comportarse como niñas en otras. En cuanto a Zack, su cambio de actitud es fruto de aceptar sus sentimientos. Y sí, en un momento dado deja de lado las normas que defiende a capa y espada pero, ¿quién no ha hecho locuras por amor? Para mí esta es la novela más dura porque tiene unos momentos de felicidad plena para después desplomarse en la más mísera sensación de dolor.
En el blog Con la tinta que sobraba Rosita nos habla de Dúo (enlace). Como a todos, le gusta más la parte central de la novela, y la más larga, donde se cuenta la historia de Margaret Philips. Para mí es la más interesante y la que da ese toque histórico que buscaba.


Hace poco una blogger se puso en contacto conmigo para explicarme que habían preparado un sorteo conjunto entre varios blogs para celebrar la Navidad y decidí darle un lote de los tres volúmenes de la trilogía Sin ti en papel. Os voy a dejar el enlace a los blogs organizadores para que os animéis a participar:


¡Feliz día! J

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Mi mente no tiene remedio

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Mi cabeza es un hervidero de ideas, sensaciones y deseos de buscar instantes para desarrollar cada una de las historias que se introducen en ella dándoles vida en un archivo de Word, moldeando cada instante, descubriendo esas partes oscuras que no encuentran espacio en la delineación general de una trama que poco a poco coge fuerza en mi imaginación.
Si como mínimo el día tuviera cuatro horitas más… Solo cuatro, sin perder el ritmo de sueño y de trabajo… Apenas unas horitas más para escribir y llevar a buen término todos esos proyectos pospuestos.


Cuando tiro de alguna idea se apodera de mi interior con una fuerza colosal. Y no siempre tengo espacio en mi agenda para abracar esa nueva tarea. A veces opto por arrinconarla, no darle vueltas, no buscar una forma de estirarla convirtiéndola en un amasijo de sentimientos que intentan llevarme al ordenador, a esa primera palabra que desencadena frases, párrafos, capítulos y folios llenos de aventuras, emociones e instantes.
Si me atrevo a ponerle un título y a darles un nombre a los protagonistas estoy perdida porque entonces soy incapaz de olvidarme de ellos, de esa historia que crece en mi mente, de esa conexión inexorable con unas personas imaginarias que viven al otro lado de mi mente, en un mundo paralelo donde todo es posible, donde los sueños se materializan en realidades, donde cada ilusión, desesperanza, idea o sentimiento tiene una cabida.


Mi mente hiperactiva es demasiado intensa a veces. No me deja dormir en muchos periodos, no colabora a la hora de relajarse, necesita una alta dosis de historias pululando por su interior para mantenerse ocupada a todas horas y no sucumbir al lado oscuro de darle vueltas a cosas insignificantes para no detener nunca ese engranaje que gira a una velocidad de vértigo.
El martes les conté a mis compañeros de oficina una idea durante la hora de comer. La paradoja del viaje en el tiempo me ha atraído desde joven y siempre que escribo una novela pienso en lo maravilloso de usarla. Pero hasta ahora no había tenido una idea en ese sentido suficientemente potente como para desarrollarla en una historia.


Estoy a un tercio del final de mi novela actual. Me falta darle el toque de intensidad en esa última parte para que la historia llegue donde debería. En dos meses he escrito más de ochenta y ocho mil palabras. Y todavía me quedan trece capítulos, más el epílogo… Será una novela larga. Pero quiero acabarla, debo mantener a mi mente en silencio con la otra idea o voy a necesitar estirar las horas como un chicle y compaginarlas las dos, cosa que no me apetece para nada.
Pero esta noche he tenido una revelación, una de esas que podrían haberse quedado en un rinconcito durante una temporada. Un título, un nombre de protagonista, un hilo del que tirar, incluso me he despertado escribiendo el prólogo… ¡Desde luego! ¡Mi mente no tiene remedio! La paradoja de Alice. ¿A qué es un buen título?    


Esta mañana me he encontrado con un artículo que me ha hecho saltar las lágrimas de felicidad (enlace). Que No puedo vivir sin ti sea la sexta novela más leída de Nubico en noviembre es maravilloso. Son estas pequeñas victorias las que me hacen encontrar la ilusión en cada recodo del camino.
La administradora del blog Vive experiencias de ensueño me pidió colaboración para un sorteo navideño y ayer lo publicó en su blog. Os invito a participar para conseguir un ejemplar de Un último día conmigo (enlace).

¡Feliz día! J

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Protagonistas femeninas

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Ayer se me fue el santo al cielo y no escribí en el blog. A veces necesito pararme a respirar y aprovechar la soledad de la mañana para darle vueltas a mil cosas importantes que me pasan por la cabeza.
Me encantaría decir que he decidido algo o que puedo decidirlo, pero no es así. No todo depende de mí y nada puede alinear los astros para cambiar las cosas e inclinarlas a mi favor, así que sigo indecisa, sin demasiadas esperanzas en desencallarme y escribiendo con la emoción de siempre. Por suerte eso no decae, es parte de mi día a día y me absorbe por completo llenándome la cabeza de ideas, de momentos, de personajes y de mil sentimientos.


Ayer mantuve una conversación interesante con una amiga acerca de mis protagonistas femeninas y con cuáles me sentía más identificada. De todas ellas la que más se parece a mí es sin duda Marta Noguera, la protagonista de El secreto de las cuartetas. Pero todas tienen una porción pequeñita de mi alma. Porque para crearlas necesito recurrir a mi interior.
Marta Noguera es una mujer perseverante que lucha con uñas y dientes para recuperar a su hija. A partir del momento en que descubre la conexión entre las profecías de Nostradamus y el rapto de la pequeña se convierte en una mejor versión de sí misma, convirtiéndose en autodidacta a la hora de descifrar las crípticas profecías sin perder nunca su parte más frágil.


Julia Nelson, protagonista de la trilogía Sin ti, tiene un carácter muy parecido al de mi hija y al mío cuando tenía su edad, aunque con los años lo he moldeado y en algunos aspectos es más parecida a Irene que a mí. Alegre, perseverante, caprichosa, luchadora, fiel a sus principios, con ideas un poco locas y mucho amor que dar.
De joven soñaba con tener una hija algún día llena de vitalidad, con compartir con ella muchas de mis aficiones, con ser un equipo compenetrado, pero la realidad es otra. Irene tiene ese don de Julia para conocer gente e integrarla en su grupo, con una vida social intensa. No le gusta bailar como a mí, no me acompaña en esa actividad como solía fantasear cuando todavía no tenía hijos ni confía tanto en mí como para contarme su vida. En realidad nuestra relación se parece a la de Aurora con su madre al principio de Rumbo a ninguna parte.


En muchas reseñas la han criticado, incluso han afirmado que es imposible tratarse así madre e hija. Pero tengo tantas amigas con hijas adolescentes en la misma situación que a veces me alucina leer esas afirmaciones de boca de chicas de la misma edad que Irene.
Ayer el canal de YouTube Amantes literarias publicó un vídeo con varias reseñas de ebooks y hablaron de Dúo (enlace).  A partir del minuto 7:27 de un vídeo de 10:01 minutos. ¡Todo capicúa! Me alegro un montón de que les haya gustado, esta historia es muy especial para mí. Y Romantic ediciones ha lanzado un gran sorteo con Perdida en la niebla en él (enlace). ¡Suerte a tod@s!

¡Feliz día! J

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Crisis lectora

7:07 Pat Casalà 2 Comments

¡Buenos días! Tengo una gran crisis lectora porque no consigo encontrar un libro con el que sienta el enganche necesario para ir absorbiendo sus palabras sin detenerme. En casi todas mis últimas lecturas me desligo con rapidez de la trama, me encallo e incluso los dejo a un lado a mitad de un capítulo por aburrimiento.
Yo soy de las que devora las historias, un libro suele durarme un suspiro porque en mi vida siempre funciono igual, enganchándome a las series, a las películas o a las novelas que me emocionan como si fuera una adicta. El domingo por la tarde vi la quinta temporada de Prison Break de una tacada, encadenando un capítulo tras otro hasta terminar los nueve que componen la historia.
Necesitaba saber qué pasaba… Por eso me decía un poquito más, solo un poquito. Pero ese poquito significó nueve horas de visualización, hasta la una de la noche, sin encontrar el momento de detener la serie, con ansias de continuar viéndola.


Con la lectura o la escritura me suele pasar lo mismo. Con un libro adictivo entre las manos soy incapaz de dejarlo. Hay días en los que apenas duermo porque es más importante terminar la lectura que apagar la luz. Cuando escribo tengo un enganche total con la trama y esa ansia por descubrir a dónde me va a llevar mi imaginación es la que me impulsa a aporrear el teclado a todas horas, creando mundos paralelos a una velocidad vertiginosa.
Para engancharme a la lectura preciso una historia adictiva, que me cree contantemente la necesidad de averiguar qué pasará, pero también es importante encontrar una prosa que me despierte sentimientos y me atrape con su magnetismo.


Ya expliqué en un post antiguo las diferencias de opinión sobre los libros. Está claro que para gustos literarios, colores. No a todos nos engancha lo mismo ni disfrutamos con una historia concreta de igual forma. Por eso, supongo, mis últimas lecturas no han conseguido llenarme como a los lectores que me las han recomendado.
He analizado esa realidad desde mil ángulos distintos, he intentado darle una explicación a mis gustos y he acabado descubriendo que no me basta con una historia romántica. Quiero algo de acción, de drama, de tensión sexual no resuelta o de algo que le dé la chispa necesaria a la trama para mantenerme literalmente pegada al Kindle.
Soy de las que va por la calle leyendo cuando realmente estoy enganchada a una historia. Desayuno, como y respiro con el libro en la mano, buscando instantes para avanzar y descubrir qué pasa a continuación. Y quiero encontrar una nueva historia que me despierte esa necesidad imperiosa de descubrir sus giros secretos.


Hay tres sorteos activos de mis libros. Tenéis Rumbo a ninguna parte en digital en el blog Leyendo en Starbucks (enlace), uno de Dúo en digital en el blog Lectora de tot (enlace)  y un ejemplar en papel de Un último día conmigo en el blog Vive experiencias de ensueño (enlace). ¡Suerte a los participantes!

¡Feliz día! J

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La chipsa de la idea

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Este fin de semana se ha llenado de celebraciones, instantes y emociones. Me ha venido bien salir, relacionarme con algunas de mis amistades, pasar el día del cumpleaños de mi madre en familia, mirar la temporada completa de una serie, distraerme, tener tiempo de escribir y de leer… Necesitaba desconectar para encontrar una forma de reponer fuerzas y encarar la semana con ilusión.
Tengo entre manos una historia que me parece muy bonita, aunque tampoco tengo claro que sea una romántica al uso.


Lo más importante es sentir cómo crece la conexión con mis personajes, cómo avanza la trama en mi mente, la sensación de estar viviendo una aventura a su lado y de rememorar instantes de mi viaje a Filipinas.
Cada página está impregnada de una porción de mis recuerdos. A través de los ojos de Daniel, Eugenia, Dan y Geni revivo el recorrido, las sensaciones, los olores, la paz de ese apartado recodo de nuestra existencia. Y es como si al apretar las teclas mi cabeza regresara ahí para quedarse un rato entre la placidez de su arena blanca, su agua turquesa, esos fondos marinos llenos de vida, la serenidad del trópico.
A veces una idea surge de la forma más inverosímil. De repente escucho algo o veo una escena de unos desconocidos o es una película lo que me da esa chispa que se enciende en mi mente hasta abrasarla con una nueva historia.


Esta vez fue en mi segundo día en Filipinas, en el viaje desde Cebú hasta Bantayan en barco, cuando un joven australiano se sentó frente a nosotros y entabló una conversación en inglés con una pareja de holandeses que iban a recorrer el país con sus mochilas.
Se llamaba Daniel y les contó que estaba trabajando en un campamento humanitario en Bantayan. Mientras les contestaba a mil preguntas sobre las islas mi mente se fue llenando de sensaciones, añadiendo recovecos a esa parte de la historia de Daniel, sintiendo una idea germinar y echar raíces.
A partir de ese punto delineé el inicio de CEDNE. Fue un pequeño esbozo inicial que se quedó asido en mí durante todo el viaje. Cuando estaba distraída y no podía leer mi mente le daba vueltas y más vueltas a la idea, la estiraba, la contraía, la alargaba, la modificaba y la adaptaba a nuevos giros que se me ocurrían con una rapidez vertiginosa.


Tras mi experiencia negativa de buceo en Malapascua ya había cambiado cuatro veces la premisa de entrada, aunque la estructura del libro y la esencia de la historia era inamovible. Le di unos cuantos retoques a los personajes, les hice variar sus pasados, les concedí un presente diferente y profundicé en aspectos de sus personalidades.
Al regresar a España todavía estaba escribiendo ECDA. No me gusta dejar las cosas a medias y ya había intentado compaginar dos novelas a la vez en el pasado con un estrés considerable. Así que tracé un plan. Mientras me documentara para la novela ambientada en Filipinas terminaría la que tenía entre manos, después corregiría las tres que componen la segunda y última parte de la Serie Sin ti para poner las primeras palabras de esta al terminar.


Veintiséis días después, y con un paréntesis para corregir de nuevo ECDA, ya he escrito tres cuartas partes de la historia. Ochenta y cuatro mil palabras... Ciento treinta y nueve folios… A veces hay historias que se escriben casi solas…

¡Feliz día! J

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Black friday

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Viernes y encima negro J… Solo le faltaría añadir que es día trece y ya podríamos quedarnos atrapados en la superstición. Pero en este caso el Black Friday es perfecto porque los descuentos inundan la web con sus códigos para compras Online y sus mil ofertas en tiendas físicas que intentan adelantar las compras navideñas llenándonos de descuentos maravillosos.
¡Y mis libros en papel también están de oferta!


Como sabéis en mi trabajo tenemos una tienda solidaria donde durante una semana tendréis un 15% de descuento y además, si lo compráis ahí, os lo voy a mandar firmado. ¿A qué mola? Pinchad en el (enlace) y acceded a la tienda, con el código o cupón descuento BLACKFLYDAY conseguiréis vuestros libros más baratos.
Pero también la editorial Red Apple está tirando la casa por la ventana y hace nada más y nada menos que un 50% de descuento en los libros que están en stock. En este caso el código del descuento es BF2017 y estará activo durante todo el día de hoy (enlace).
No tengo constancia de nuevos descuentos, pero está claro que es un buen momento para comprar más barato y tengo clarísimo que esta tarde me iré a buscar algunos regalitos de Navidad adelantados, con la emoción de comprar lo mejor para las personas a las que adoro.


Ayer fui al concierto de mi querido David en su nueva sede: Tretze piano studio (enlace). El lugar es precioso, lo han decorado con muchísimo gusto, cuidando los detalles para convertirlo en acogedor. Tanto David como Alfredo son grandes pianistas y estos conciertos tan íntimos, no admiten más de veinte personas, son increíbles porque sientes la música y eres capaz de empatizar con las melodías.
¿Os ha pasado alguna vez que una persona con quien compartisteis muchísimo en el pasado de repente reaparece en vuestra vida y es como si nunca se hubiera ido? Con David me pasa eso cada vez que nos vemos. Compartimos muchísimos años de amistad muy próxima. Desde los cuatro hasta los dieciocho años fuimos los mejores amigos del mundo mundial, nos lo contábamos casi todo. Y de repente nos separamos.


El tiempo transcurrido desde entonces nos ha cambiado, pero la esencia de nuestra amistad permanece porque confío en él más que en personas cercanas de la actualidad. Es como si aquella complicidad que nos unió en la niñez y primera juventud siguiera creando lazos invisibles entre nosotros, como si nunca se hubieran roto.
Es bonito conservar esos tesoros. Un amigo así lo es porque consigue recordarme momentos mágicos y regalarme emociones al reencontrarme y sentir cómo ese pasado compartido sigue latiendo en mi interior.
¡Feliz día! J


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Recordando NPVST

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Ayer por la noche recibí una de esas notificaciones de Instagram que me remitía a una nueva reseña de No puedo vivir sin mí en el blog La odisea del lector (enlace). Es de las pocas, ya que a pesar de las ventas de esta entrega de momento tengo pocas reseñas en la web donde me den una visión de las opiniones de las lectoras.
Por suerte recibo muchos mensajes privados en los que me cuentan sus impresiones personales y sé que ha llegado a muchos corazones.


Es cierto que en Un día más sin ti hay muchísimo sufrimiento y la evolución de los protagonistas es más que evidente porque poco a poco se dan cuenta de lo importante de sus sentimientos y de hasta dónde están dispuestos a luchar para conseguir salvar todos los obstáculos necesarios y alcanzar la felicidad.
A veces la vida real supera en mucho la ficción. Lo sé porque desde que empecé a escribir romántica me he convertido en un imán de confidencias de conocidas y amigas, sobre todo referentes a su vida amorosa. Y me he enfrentado a tantísimas historias reales alucinantes que han conseguido darme alas a la hora de crear una de las inventadas.


Julia y Zack para mí fueron una pareja intensa. Es la mejor forma de describir la pasión que me invadía cuando le daba vida a los capítulos. En algunos momentos soplaba con fuerza y movía los brazos al lado del cuerpo para destensarme porque esa parte de la historia había requerido de una gran energía por mi parte, sobre todo emocional.
Después de leer la reseña me fui a la cama con una anchísima sonrisa. Es tan bonito saber que les ha valido la pena el sufrimiento del segundo volumen que al cerrar los ojos empecé a recordar cada instante hasta llegar al que para mí fue el más álgido.

No puedo vivir sin ti. Apareciste en mi vida para ponerla del revés porque te apoderaste de mi corazón desde el primer instante.    

Mi amor por ti está por encima de todo. Tardé en entenderlo, me costó renunciar a lo que era para convertirme en un nosotros, pero ahora sé que no puedo vivir sin ti. Te necesito a mi lado para respirar, sin ti me ahogo. Nunca dejaré de amarte ni volveré a dudar de mis sentimientos.



¿Y lo bonito que es sentir un amor de esa magnitud? Al echar la vista atrás recuerdo ese chispazo primario que me atrapaba cuando me enamoraba de jovencita, tiro de esos sentimientos tan intensos que me invadían, me recuerdo con las manos sudando, los aleteos en el estómago, las palpitaciones aceleradas en cada parte de mi cuerpo susceptible de sentirlas, la respiración estresada…
Me dormí recordando instantes de esta novela, que para mí es la mejor de las tres, sin perder de vista la maldad latente en Dick, sus intentos de hacerles daño, su intención de separarlos y su lucha para continuar juntos.

—Lo cruel sería seguir separados. —Le cuesta hablar por culpa del dolor cada vez más penetrante que siente en el abdomen—. ¿No le entiendes? He pasado el peor mes y medio de mi vida. Cada vez que te veía y no podía besarte me sentía caer en un pozo negro y profundo. —Se estira a su lado, cara a ella, incapaz de aguantar más rato sentado—. Antes de conocerte pensaba que amar era desear, querer, estar bien con alguien. Pero contigo he aprendido que es algo más profundo, un sentimiento que se te agarra en el corazón y te impide respirar.



Ains, cada vez que revivo ese momento me emociono otra vez, como si estuviera otra vez frente al teclado creando su final, ese lleno de sobresaltos, de momentos duros, de sentimientos cada vez más fuertes y de descubrimientos.

 —Dejemos de comportarnos como unos estúpidos. —Él se acerca de nuevo a sus labios—. Estoy loco por ti. Quizás me cueste tener visiones románticas de los dos y me he equivocado demasiado. Pero no puedo vivir sin ti Ju. No puedo. Te necesito en mi vida, quiero tus carteles en la ventana por las mañanas, tus frases ingeniosas en el móvil, tus besos robados, sentir tu cuerpo junto al mío y cómo mi corazón se vuelve loco al verte aparecer. Me da igual si ha de ser un amor secreto, si tenerte significa despertar la ira de Dick o de los Caruso. No me importa acabar en el fondo de un río con varias piedras si consigo retenerte conmigo.

¿Acabarán juntos? ¿Qué les deparará el destino?


¡Feliz día! J

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Fin de semana de cine

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Poco a poco las cosas vuelven a su sitio y voy concretando muchos de mis siguientes pasos. Es bonito saber qué quiero teniendo en cuenta también la parte negativa de cada decisión.
Una de las actividades más comunes con mi marido el fin de semana es ir al cine. Vamos casi cada fin de semana a ver una película de estreno y después, cuando intentamos ver algún título en la tele resulta que las buenas las hemos visto todas…
Me encanta la pantalla grande, las mil sensaciones de esos aparatos de sonido que consiguen hacerme vibrar como si estuviera dentro del film, la escasa luz, las palomitas, las emociones que se apoderan con rapidez de mi cuerpo al sentir los sucesos de la pantalla como propios.


Soy muy sensible, tanto que las lágrimas aparecen fácilmente en mis ojos y la idea de que nadie interrumpa los momentos más emotivos me parece un lujo. En casa pueden abrirme la luz, hablarte, pasar por delante de la tele o incluso apagarla en el momento álgido. Y eso para mí es un bajón importante. Es como cuando estás leyendo un libro y al llegar al momento más intenso alguien te habla, ¿verdad que molesta? Pues para mí con las series o las películas es lo mismo.
Desde que vamos tan seguido al cine me he dado cuenta de que no siempre es tan perfecto como debería. Las butacas son cómodas, vamos a unas multisalas bastante modernas. Solemos colocarnos en la mitad o incluso un poco más adelante, nos gusta ver la película de cerca. Compramos casi siempre las entradas Online para evitar colas, con códigos descuento. Y llegamos justitos para ver los anuncios empezados.


Pero últimamente no logro disfrutar del todo por culpa de las personas sentadas atrás. ¿No se dan cuenta que frente a la butaca que patean con asiduidad hay una persona? ¡Es tan molesto! De repente noto un golpe en la espalda, varios movimientos, incluso patadas en toda regla. Y eso también rompe la armonía de la pantalla, me distrae y me fastidia.
¿Tan difícil es pensar en la persona de delante? A mí me encanta colocar los pies en el respaldo de la butaca de enfrente, es súper cómodo, pero no lo hago cuando hay alguien sentado, apenas la rozo para evitarle los latosos golpetazos. Y me gustaría que las personas de atrás respetaran también mi espacio.


Este sábado fuimos a ver una película que me gustó mucho, aunque me pasé un buen rato con los ojos cerrados y apoyada en el hombro de mi marido. (Ya os he dicho que soy muy sensible…). Se llama American Assassin y la recomiendo muchísimo si os gusta el cine de acción.
Mientras la veía me sucedió algo curioso. El protagonista me sonaba muchísimo, pero no lo ubicaba. Y al llegar a casa lo busqué en Google para descubrir que era la versión adulta de mi Stiles de Teen Wolf. ¡Os juro que me quedé de una pieza! En la película estaba tan distinto para mejor que todavía no me lo creo…

¡Feliz día! J

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Seguir adelante siempre con una sonrisa

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Este fin de semana ha pasado en un suspiro y apenas he tenido tiempo de retener los minutos en la memoria. Ha sido productivo, he conseguido avanzar muchísimo en la novela que ideé durante mi viaje a Filipinas y he conseguido decidir algunos de mis próximos pasos.
Escribir, crear y ponerme deadlines para terminar una historia suele funcionar para ponerme las pilas tras un momento de bajón al querer dar un paso de gigante y darme cuenta de que todavía ha de ser de enana. Pero me parece genial, como mínimo camino y no me quedo quieta.


La parte positiva está en seguir siempre hacia delante sin perder la sonrisa, en buscar nuevos retos, en adaptarse a la situación y disfrutarla al máximo para no desaprovechar la oportunidad de ser feliz.
Hace años comprendí algo muy importante y que me ha acompañado desde entonces para alegrarme la visión de mi vida. De la escritura viven cuatro, ser parte de una gran editorial no es fácil y rendirse no va conmigo.
Desde entonces he aprendido a valorar cada pequeño triunfo como si fuera llegar a la cima de esas aspiraciones infantiles que tracé en mis noches de sueños imposibles y maravillosos a la vez. Atesoro los mensajes de mis lectoras como si fueran diamantes en mi memoria, disfruto con cada comentario, con cada publicación de mis libros en las redes, con cada interacción con alguna persona que quiere expresar cómo le ha enganchado una novela. E incluso agradezco la lectura de aquellos que no han llegado a conectar con mis personajes o han dejado una mala puntuación en su reseña.


No voy a tirar la toalla porque disfruto escribiendo, manteniendo pequeñas disputas literarias con mis lectoras beta, descubriendo cómo cada una de ellas le da importancia a un hecho diferente, creando e imaginando nuevas formas de legar al público.
Y, como digo siempre, la felicidad la construimos nosotros día a día, encontrándola en pequeños retazos de una existencia llena intensas emociones escondidas en cada recodo del camino. El mío se nutre de ideas, personajes, mundos paralelos y un sinfín de maravillosos instantes a los que nunca renunciaré.


Mi lema seguirá vigente. Mirar hacia delante sin rendirse, no parar nunca de escribir, de idear, de crear y no caerse por una negativa porque nunca se sabe cuándo puede venir una propuesta de las que me harían saltar de alegría por el paso que supondría.
Y en eso estoy, buscando nuevas maneras de expandirme, de reinventar historias, de no dejar de suspirar por ellas y por dejar mi pequeña huella en algunos libros que quizás algún día puedan ser un poquito vuestros.

¡Feliz día! J  

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Toca decidir...

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Hay momentos de inflexión en los que debo plantearme un montón de cosas para tomar una decisión correcta y ponderar muchísimo cada una de las variables para no actuar de forma compulsiva, sin saber hacia dónde voy o qué quiero en realidad.
Decidir es un paso complicado en algunas ocasiones, ya que al tomar un camino puedes cerrar completamente la posibilidad de seguir el otro y eso puede significar errar de forma estrepitosa. Aunque siempre he sostenido la importancia de ser feliz con el final obtenido sea cual sea mi decisión.


No soy como Lúa, pero la idea de hacer listas de pros y contras en un momento así me parece lo mejor. Cuando la elaboro veo algunas cuestiones que antes me eran ajenas o no acababa de ver con la suficiente amplitud.
Ayer Mara me decía que en este caso, en la decisión que debo tomar ahora, podía elegir entre salir de mi zona de confort y lanzarme a un vacío sin ver para nada el final del túnel o seguir en ella mientras busco cómo despegar en un futuro.


Esta noche de insomnio le he dado muchas vueltas a esa premisa… Y sí, es bastante cierta, aunque hay una variable importante a tener en cuenta y es la externa, aquella que no depende de mí.
Hace años vivía obsesionada y frustrada, con un vacío en el corazón que no lo llenaba nada. Pasé una época difícil, me sentía atrapada en un deseo inalcanzable y cada paso que daba intentaba llegar a un lugar imposible quebrándome el corazón en mil pedazos. Entonces confiaba ciegamente en alguien, incluso llegué a pensar que había surgido una pequeñita amistad entre nosotras. Pero me equivocaba.


Algunos de sus consejos literarios me hirieron en lo más profundo de mi alma, pero otros fueron perfectos y me ayudaron a encontrar luz dentro de la oscuridad en la que yo misma me había recluido.
Me viene a la memoria una comida donde le expuse cómo me sentía y su respuesta me hizo recapacitar, a pesar de que tardé un tiempo en procesarla de verdad. Hasta aquí depende de ti, pero ahora que ya lo has dado todo y el resto depende de otras personas. Quizás es uno de sus mejores consejos porque con el tiempo me abrió los ojos y me ayudó a recomponer pieza a pieza mi destrozado corazón.


Querer dar un paso de gigante cuando todavía soy demasiado pequeña para intentarlo puede acabar desatando otra vez las tinieblas y ahora estoy en un lugar donde vivo cada emoción con una intensidad increíble.
Cuando remiendas un corazón roto a veces quedan algunas grietas que resurgen en momentos puntuales internándote en un torbellino capaz de engullir la serenidad. Pero el tiempo me ha llevado a un lugar donde logro ver siempre luz entre la oscuridad.
Me toca decidir… Pero tengo la certeza de que seré feliz con cualquiera de los senderos elegido porque he aprendido a vivir con una sonrisa perene y a positivizar cada instante.

¡Feliz día! J     

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Afán lector

7:07 Pat Casalà 0 Comments

¡Buenos días! Ayer escribí un párrafo divertidísimo en mi actual novela y todavía estoy maravillada con esa realidad porque la vida me ha traído muchísimas cosas buenas y quizás la mejor sea la lectura y la capacidad de crear historias mías en el papel.
Leo una barbaridad desde que aprendí a juntar las letras, siempre he sido muy intensa a la hora de descubrir aventuras y de joven llegó un punto en el que me saqué el carnet de la biblioteca para devorar libros sin tregua. (Mi presupuesto no daba para tantos deseos lectores y mis estanterías rebosaban demasiado).


Empecé con lecturas para niñas porque apenas era una mocosa. Recuerdo que a los seis años tuve una enfermedad que me llevó al hospital durante quince días y lo único que mantuvo un poco cuerda fueron los libros. Lo curioso es que soy incapaz de saber cuál era esa serie que mi padre debía comprarme con una regularidad desesperante. Solo me recuerdo escondida tras las páginas mientras los médicos me examinaban en busca de una explicación a la embolia que me había dejado la parte izquierda del cuerpo paralizada y a la fiebre imposible de revertir. Al final resultó ser una enfermedad tropical llamada Fiebre Q y salí en los libros de medicina como un caso insólito porque jamás había viajado más allá de Europa. Dictaminaron que me había picado un mosquito portador…


A partir de ese momento mi afán lector se incrementó. A veces incluso desafiaba a mis padres escondida bajo las mantas en la cama por las noches, armada con una linterna y un libro.
Entonces ya sabía que de mayor quería crear esas historias, darles vida en un papel, encontrar la forma de convertirlas en uno de esos libros que devoraba con una necesidad voraz de averiguar cómo continuaban. Porque para mí eran magia, una sucesión de palabras capaces de arañar mis emociones e inundar mi corazón haciéndome vivir aventuras sin igual.
A veces, al hablar con personas ajenas al mundo lector ponen los ojos en blanco cuando les digo que suelo leerme unos doce o trece libros al mes. En muchas ocasiones me acusan de leer en diagonal. Y a veces lo hago, cuando esa novela no me acaba de convencer, pero en general no me salto nada porque suelen interesarme.


Creo que si no fuera escritora sería blogger de libros porque muchas veces siento la necesidad de hablar de ellos, pero desde mi posición jamás voy a opinar de forma pública del trabajo de una compañera. Sé cuánto se valoran esas reseñas y el daño que pueden hacer cuando no son positivas, así que me las callo o las hablo con mis amigas en privado.
Con los años he aprendido a encontrar mi gusto lector y a decidirme por novelas que se encuadran en él. Aunque llevo una temporadita que no acierto y acabo dándole vueltas a cómo es posible elegir tan mal o que autoras seguras me decepcionen. ¡Habrá que seguir buscando un libro que me emocione!

¡Feliz día! J

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Opiniones, gustos literarios...

7:07 Pat Casalà 2 Comments

¡Buenos días! No tengo ni idea de qué contaros… Esto de escribir cada mañana buscando un tema interesante a veces me cuesta un montón. Son las seis, la casa duerme y hace frío a pesar de la calefacción.
Llevo un tiempo con una crisis profunda al leer porque no consigo ninguna lectura que me atrape y estoy a tope con la parte de la escritura, aunque no sé si voy a llegar a ninguna parte.


Escribo sin detenerme a pensar en el futuro, ya no espero a que me lleguen propuestas ni pienso en qué publicaré a continuación ni dónde. Creo que por primera vez desde mi inicio en este mundo estoy serena en ese sentido porque solo tengo ganas de escribir y pensar en las historias, no en su destino ni en qué van a pensar los lectores de ellas.
Al publicar Cada día te espero a ti tuve un sinfín de críticas, muchas de ellas negativas, y me sentí inmersa en un torbellino de sensaciones. Es difícil enfrentarse a según qué opiniones, aunque estoy convencida del gran valor que tienen a la hora de mejorar.


Durante estos meses he aprendido a valorar cada pequeño detalle de las lectoras, las partes positivas, esos mensajes preciosos que llenan mis bandejas de entrada. Es lo mejor de haber dado ese salto al vacío al ofreceros cada una de mis historias. Y también me ha enseñado a sentirme agradecida incluso por las lecturas de aquellas personas a las que Julia les pareció insufrible porque me he dado cuenta de que los gustos literarios son subjetivos y hay de muchos colores.
Este último mes he leído mucho, la mayoría han sido libros muy bien valorados, con críticas por las nubes, y muchos de ellos me han pasado sin pena ni gloria, con la sensación de que no lograba engancharme ni de coña a la historia. Hay autores muy conocidos que para mí eran apuesta segura y esta vez no lo han sido porque no han conseguido su propósito de atraparme con su escritura.


Espero encontrar un libro que me guste… Tengo ganas de moquear como una tonta al leer, de sentir cómo mi corazón se desgarra un poquito con una historia que me atrape, de soñar con esos personajes durante un tiempo. Lo espero de verdad porque necesito una lectura de esas.
Muchas veces nos dejamos influir por lo que los demás opinan de un libro, de una película, de una serie… Y no nos paramos a pensar en nuestro gusto personal, que puede diferir del de ellos porque somos autónomos y nos emocionan cosas diferentes. Además, me he dado cuenta de que a veces hay un fenómeno fan alrededor de un escritor famoso y muchas veces las opiniones están condicionadas a eso.


Acabo de leer una preciosa reseña de Un día más sin ti en el blog La odisea del lector (enlace). Mi historia le ha hecho sufrir y ya es la segunda persona que me lo dice. Y estoy feliz porque mi idea en esta novela era llegar al lector y hacerle sentir esa rotura en el corazón y de momento las opiniones expresan ese sentimiento para llegar al tercer libro con expectativas…
También tenemos una maravillosa reseña de Dúo en el blog Rincón de letras (enlace). Me gusta ver que le ha atrapado la historia de Margaret y que ha disfrutado con la lectura.

¡Feliz día! J  

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